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Reconocimientos de buceo

Introducción

El Centro Médico RIVEIRA dispone de los recursos humanos y materiales para la realización de los reconocimientos médicos para el buceo profesional y deportivo. Previa cita y en unas horas vd. podrá obtener el reconocimiento médico oficial para el buceo profesional o deportivo.

Dr.: José Manuel Fernández Fernández

  • Médico Especialista en Medicina Subacuática e Hiperbárica Laboral.
  • Nº Colegiado: 5.776-4 LA CORUÑA
  • Facultativo habilitado nº 27 por la Dirección Xeral de Innovación e Desenvolvemento Pesqueiro- Consellería de Pesca e Asuntos Marítimos, para la realización de reconocimientos médicos para buceo profesional.

Reglamento

 La realización de los reconocimientos médicos que se les practican a los buceadores profesionales o a los que quieran acceder a una titulación de buceo profesional están ajustados a las normas y protocolos de actuación que se describen en el anexo IX del Decreto 152/1998 publicado en el Diario Oficial de Galicia Nº 90, do 12 de maio de 1999.


Examen inicial

Estudio que tiene como objetivo descartar contraindicaciones médicas previas a la obtención del primer título de buceo profesional.


Examen periódico

 Es el estudio que tiene por objetivos:

    * Verificar que el sujeto mantiene una capacidad física suficiente para su nivel de cualificación como buceador.
    * Vigilar la aparición de patologías derivadas de su actividad laboral subacuática.
    * Determinar periódicamente una aptitud para la práctica de su actividad laboral.
    * Permitir, mediante el estudio y análisis de los datos obtenidos, un conocimiento real de las repercusiones sociosanitarias de esta actividad.

La periodicidad de los exámenes médicos será ANUAL. En cualquier caso el facultativo reconocedor podrá determinar un período menor cuando existan causas que lo justifiquen debiendo, en este caso, indicarlo así en el certificado que expida o en la anotación del libro diario de buceo.

Podrán solicitarse exámenes de manera excepcional:

    * A petición del propio interesado.
    * Cuando se detecte la aparición de un problema médico que pueda interferir con el normal desarrollo de su actividad.
    * Cuando sea imprescindible para valorar los efectos de las condiciones de trabajo en la salud de los trabajadores.
    * Por cambio a un trabajo de mayor riesgo.
    * Para el acceso a una titulación de buceo superior.


Buceo y corazón

Todos conocemos los beneficios del ejercicio aeróbico sobre la salud, en especial si se tienen en cuenta una serie de recomendaciones básicas de seguridad. El buceo, sea deportivo o profesional, es más exigente y agrega sus propios riesgos al aparato cardiovascular y respiratorio, que obligan a realizar un examen médico previo más profundo y tomar precauciones adicionales.

Hipertensión Arterial

Las personas hipertensas sin control adecuado de su presión no sólo en reposo sino durante el esfuerzo, no deben bucear. Se han informado casos de edema pulmonar agudo en pacientes que no han atendido dicha recomendación. Tampoco debe bucear quien presente efectos colaterales por antihipertensivos como hipotensión ortostática (disminución de la presión con cambios bruscos de posición), dolor de cabeza, mareos, tos severa, etc.

Medicamentos como los betabloqueadores (propranolol, metoprolol, atenolol), pueden disminuir la capacidad para el máximo esfuerzo y en personas con asma provocar espasmo de los bronquios. Sin embargo, la mayoría de los fármacos disponibles en la actualidad son bien tolerados y no presentan inconvenientes con el buceo.

Enfermedad Coronaria

La angina de pecho, dolor o sensación opresiva o ardorosa en el pecho o dificultad para respirar, o cualquier otro síntoma o signo que sugiera un problema coronario agudo son contraindicaciones absolutas para el buceo. En los buzos, el infarto cardíaco es la principal causa de muerte no accidental.

Después de un infarto del miocardio las condiciones del corazón pueden quedar muy disminuidas y el riesgo de un segundo ataque cardíaco es alto; además, las arritmias relacionadas al mismo constituyen un aumento del riesgo. El infarto y los procedimientos de revascularización coronaria, como la angioplastia y la cirugía imponen una restricción de 6 a 12 meses para volver a bucear.

La rehabilitación cardíaca es un programa encaminado a corregir y controlar los factores de riesgo cardiovascular y mejorar las condiciones físico atléticas, emocionales y sociales de pacientes víctimas de infartos o sometidos a procedimientos invasivos.
   
En los pacientes que quieren volver a bucear, este tratamiento es imprescindible puesto que para obtener la autorización médica, es necesario alcanzar un estado físico excelente, comprobado mediante la prueba de esfuerzo, donde debe alcanzar la etapa IV del protocolo de Bruce y consumir al menos 13 METS de gasto energético.

Prolapso de válvula mitral

Por lo general los prolapsos de válvula mitral cursan sin molestias y no representan contraindicación para bucear. Cuando se asocian a dolores en el pecho, palpitaciones o taquicardias, estos síntomas deben evaluarse en forma cuidadosa y controlarse, antes de autorizar el buceo. Estudios como el ecocardiograma doppler color, el electrocardiograma dinámico de 24 horas (Holter) y la prueba de esfuerzo, pueden ser suficientes para precisar el riesgo y tomar una decisión segura.

Arritmias o disrritmias cardíacas

La gran mayoría de los trastornos del ritmo descalifican para practicar el buceo. Un episodio de taquicardia supraventricular o ventricular durante el buceo, puede producir pérdida de la conciencia y poner en grave peligro la vida. Las personas con datos de pre-excitación ventricular o síndrome de Wolff-Parkinson-White (WPW) en el electrocardiograma (EKG) deben ser estudiadas en forma minuciosa; si se sospecha que el WPW genera taquicardias, es necesario realizar un estudio electrofisiológico (EEF) y de ser posible, cauterizar la vía de conducción anómala mediante energía de radiofrecuencia, lo cual resuelve el problema de manera definitiva en la mayoría de los casos. Sólo después de comprobar la ausencia de recurrencias se puede autorizar el buceo.

La fibrilación auricular también constituye un serio inconveniente para bucear, debido a que al problema de la arritmia se le agrega el de la anticoagulación y los buzos no están exentos de heridas o contusiones en las profundidades marinas. Como en el caso de las taquicardias ventriculares o de otra arritmia ventricular de alto grado, es frecuente que haya otra condición cardíaca o pulmonar asociada favoreciendo la arritmia, que requieran valoración minuciosa por el cardiólogo.

Soplos y alteraciones de las válvulas del corazón

La estenosis severa de la válvula aórtica puede producir síncope o muerte súbita con el esfuerzo y por ello contraindica el buceo. Igual ocurre con la cardiomiopatía hipertrófica obstructiva. La estenosis de la válvula mitral por otro lado, si es importante, restringe el flujo proveniente de los pulmones y durante el esfuerzo y las condiciones excepcionales del buceo, puede provocar edema pulmonar agudo. Las insuficiencias de las válvulas suelen ser mejor toleradas, pero si hay síntomas el buceo debe suspenderse y practicar de nuevo los estudios necesarios para aclarar la situación.

Comunicación interauricular (CIA), comunicación interventricular (CIV) y Forámen oval permeable (FOP)

En condiciones normales no hay comunicación alguna entre el lado izquierdo y el lado derecho del corazón. Sin embargo, más frecuente de lo que se cree pueden haber defectos congénitos de cierre del tabique que separa las aurículas (CIA) o los ventrículos (CIV). Durante la vida fetal la comunicación entre ambas aurículas es necesaria, pero al poco tiempo de nacer se cierra en forma espontánea; cuando no se cierra por completo se denomina forámen oval permeable (FOP), el cual ocurre en un 20 a 30% de las personas.

En esos casos, suele haber paso de sangre del lado izquierdo hacia el lado derecho, respondiendo a las diferencias de presión entre las cavidades.

Durante el buceo, en particular si es de profundidad, es frecuente que se formen burbujas en la sangre venosa y que estás, por un cambio en las presiones, pasen al lado izquierdo del corazón y sean bombeadas a órganos vitales como el cerebro, la médula espinal, el riñón, el corazón, etc., ocasionando obstrucciones del flujo sanguíneo e infartos múltiples.

En las personas con CIA, CIV y FOP el peligro de embolismo gaseoso enfermedad por descompresión es mucho mayor y no deberían bucear. La ecocardiografía con contraste para cortocircuitos es un estudio muy útil para determinar la presencia de estas comunicaciones.

Prótesis valvulares

Si las prótesis tienen funcionamiento normal no contraindican el buceo pero deben tenerse en cuenta las recomendaciones inherentes a la cirugía de corazón abierto. El verdadero problema de las válvulas protésicas es la anticoagulación, requerida para las válvulas mecánicas. Ya mencionamos los riesgos de heridas y golpes, los cuales pueden complicarse con hemorragias o hematomas de consideración.

Marcapasos

El ser portador de marcapasos  y desfibriladores (DAI))  es una contraindicación absoluta para el buceo con botella.

Conclusiones

Para practicar el buceo en forma segura es conveniente someterse a una evaluación médica intensiva que comprenda un buen dirigido interrogatorio, detenido examen físico, estudios de laboratorio clínico y diversas pruebas cardiológicas y pulmonares para detectar y corregir todos y cada uno de los trastornos que puedan generar un riesgo, en esas circunstancias particulares que impone el mundo submarino.

Se recomienda leer artículo :“ Trastornos cardíacos que contraindican el buceo” Dr. Gérald Phan. Publicado en Medscape 25 jul 2017

 


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